Los cuidados esenciales de un tatuaje nuevo incluyen mantenerlo limpio lavándolo suavemente 2-3 veces al día con jabón neutro, aplicarle crema hidratante específica, evitar el sol directo, no sumergirlo en agua (piscinas/mar) y no rascarse durante al menos 2-4 semanas para prevenir infecciones y asegurar una correcta cicatrización.
Como con cualquier herida, es importante saber cómo cuidarla durante el tiempo de curación natural, que suele ser de entre 2 y 4 semanas.